Os presentamos a nuestro Embajador del Aceite de Oliva Virgen Extra del mes de diciembre Francisco José Rodríguez Gil, Gerente de Olivarera San Nicolás S.C.A. de Marinaleda.
Francisco recuerda 2005 como el inicio de su trayectoria en San Nicolás de Marinaleda, cuando sus días se llenaban de tareas como el pesaje de aceituna, la limpieza del patio, la carga de cisternas y la atención a los socios, labores humildes pero fundamentales para conocer la cooperativa en su día a día. Con el tiempo, y el apoyo técnico de Oleoestepa, fue incorporándose a la gestión, aprendiendo sobre trazabilidad, sistemas APPCC y otros procesos clave para garantizar la calidad del aceite de oliva virgen extra. Un aprendizaje constante que ha definido su visión del trabajo y su compromiso al frente de la entidad.
A lo largo de su trayectoria, Francisco ha sido testigo de una evolución tecnológica que ha marcado un antes y un después en la elaboración del AOVE. Aunque en su infancia aún pudo ver a su padre acudir a un antiguo molino de prensas en Matarredonda, su vida profesional en la cooperativa ha transcurrido íntegramente bajo el sistema de extracción en continuo, un método que al principio desconocía por completo. “La primera vez que entré en la fábrica no sabía cómo funcionaba el proceso ni los equipos que lo componían”, recuerda. Ese desconocimiento inicial dio paso a un aprendizaje metódico, construido a base de formación, de las explicaciones de los maestros y de muchas horas de estudio.
Entre los cambios más relevantes que ha vivido destaca la incorporación de equipos de extracción más avanzados, capaces de facilitar el trabajo diario de los maestros y, al mismo tiempo, optimizar el consumo energético. Pero, para Francisco, la calidad final del aceite sigue teniendo un pilar fundamental: la condición del fruto a su llegada a la cooperativa y la capacidad de separarlo adecuadamente. “Intentamos cuidar al máximo la aceituna para obtener un virgen extra de la mayor calidad posible”, afirma. Por eso, cualquier mejora que contribuya a proteger ese fruto y a perfeccionar el proceso es, sin duda, una transformación bienvenida.
Mirando al futuro, Francisco observa cómo el olivar y el sector oleícola en general atraviesan un periodo de transformación significativa. “En nuestra comarca, estamos en un momento en el cual se está produciendo una reconversión de olivar tradicional a olivar intensivo y superintensivo, unido a nuevas plantaciones que se están llevando a cabo en tierras que hasta hace poco se dedicaban a cultivos como el cereal”, explica. Sin embargo, junto a esta modernización, el gerente señala un desafío importante: “la escasez de mano de obra, tanto para la recolección de la aceituna como para otras labores agrícolas”. Esta realidad ha llevado a que, en muchos casos, la reconversión no solo busque una mayor rentabilidad, sino también la posibilidad de mecanizar más fácilmente los cultivos, añade.
Para nuestro embajador, el Aceite de Oliva Virgen Extra es mucho más que un producto: es un alimento saludable, cargado de historia y con un futuro que espera sea igualmente duradero. Su vinculación con el AOVE se remonta casi cuarenta años, cuando, de niño, ayudaba a su familia en la recolección manual de las aceitunas, “utilizando bancos y garabatos”. Hoy, su experiencia abarca todo el proceso de obtención del aceite, incorporando innovaciones y técnicas modernas que conviven con la tradición. Para él, este vínculo trasciende la rutina diaria y se convierte en “una verdadera forma de vida”.
Para finalizar, cuando se le pide definir el Aceite de Oliva Virgen Extra en pocas palabras, Francisco nos sorprende con: “algo único. Una obra de arte de la Naturaleza”.
En la D.O.P. Estepa no solo producimos aceites extraordinarios, también tenemos la suerte de contar con personas extraordinarias como él 💚

