Históricamente, el aceite de oliva virgen extra, rico en ácido oleico, ha sido aclamado por sus beneficios cardiovasculares y metabólicos, pilares de la Dieta Mediterránea. Sin embargo, una reciente línea de investigación arroja luz sobre un nuevo y fundamental papel de este «oro líquido»: la regulación del tejido adiposo de la médula ósea y su impacto directo en el sistema inmunitario.
Los hallazgos de estudios comparativos en modelos animales (ratones) sugieren que el aceite de oliva no solo modifica el perfil de las grasas corporales, sino que ejerce una acción clave en un órgano vital: la médula ósea.
La médula ósea: el cuartel general del sistema inmune
Para entender la relevancia de estos estudios, debemos recordar la función de la médula ósea. Este tejido, ubicado en el interior de los huesos, es el centro de la hematopoyesis, el proceso de producción de células sanguíneas. Aquí se encuentran las células madre hematopoyéticas, que dan origen a los:
- Glóbulos Rojos: Transportan oxígeno.
- Plaquetas: Ayudan a la coagulación.
- Glóbulos Blancos (Leucocitos): Los soldados del sistema inmunitario, encargados de combatir infecciones, virus y células anómalas (como las cancerígenas).
En la médula ósea coexisten estos componentes con el tejido adiposo (grasa). Con la edad y, crucialmente, con patologías como la obesidad inducida por la dieta, la médula ósea tiende a volverse «amarilla», es decir, se llena de tejido graso a costa de la médula ósea «roja» (hematopoyética), un signo de un sistema inmunitario debilitado.
La dieta remodela la grasa de la médula ósea
El objetivo de las investigaciones fue averiguar si la composición de la grasa dietética influye en la composición del tejido adiposo de la médula ósea, y cómo esto afecta a la producción de células inmunitarias.
Se compararon tres tipos de dietas ricas en grasa (obesogénicas) en ratones:
- Dieta enriquecida con grasa saturada (rica en ácido palmítico).
- Dieta enriquecida con Aceite de Oliva (rica en ácido oleico).
- Dieta enriquecida con Aceite de Oliva + Ácidos Grasos Omega-3 (EPA y DHA).
El hallazgo más significativo fue que, en los ratones alimentados con las dietas que contenían aceite de oliva, se produjo un aumento notable de ácido oleico en el líquido extracelular de la médula ósea.
💡 Conclusión Clave: La composición de la reserva de ácidos grasos en la médula ósea es sensible y adaptable a la grasa ingerida en la dieta. El aceite de oliva provoca una remodelación de estas reservas, incorporando ácido oleico en este tejido.
El sistema inmunitario más fuerte a pesar de la obesidad
La presencia de ácido oleico en la médula ósea tuvo un impacto directo en la hematopoyesis y el sistema inmunitario:
- Mantenimiento de Células Clave: Las dietas con aceite de oliva mantuvieron un perfil celular similar a la dieta de control. Esto incluye la expansión de células madre esenciales para una respuesta inmunitaria eficiente.
- Protección de Linfocitos T: Se estableció una relación directa entre el ácido oleico y el mantenimiento de los linfocitos «colaboradores» son cruciales para la inmunidad adquirida, ayudando a otras células a reconocer y destruir patógenos, un mecanismo esencial para la memoria inmunológica.
- Menor Estrés Inflamatorio: Las dietas ricas en aceite de oliva ayudaron a mantener los monocitos pro-inflamatorios en la médula ósea a niveles normales, preservando un microambiente de menor estrés en comparación con la dieta de grasa saturada.
- Efecto Preventivo en el Bazo: Se observó que el aceite de oliva indujo el reclutamiento y la acumulación de neutrófilos y monocitos pro-inflamatorios en el bazo, sugiriendo una acción preventiva con respuesta temprana.
Implicaciones: El AOVE como estrategia inmunológica
Estos estudios sugieren que la ingesta de aceite de oliva, a través de la remodelación de las reservas de grasa en la médula ósea, ofrece una nueva estrategia nutricional para combatir el trastorno disfuncional del sistema inmunitario que suele ir asociado a la obesidad y a las dietas ricas en grasas.
En un momento en que la obesidad se considera un factor de riesgo para múltiples enfermedades crónicas y un debilitador del sistema de defensa del cuerpo, estos hallazgos refuerzan el papel del aceite de oliva virgen extra como un pilar no solo de la salud metabólica, sino también de la salud inmunológica.
Noticia del Diario Mercacei.

