Os presentamos a nuestra 𝗘𝗺𝗯𝗮𝗷𝗮𝗱𝗼𝗿 𝗱𝗲𝗹 𝗔𝗰𝗲𝗶𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗢𝗹𝗶𝘃𝗮 𝗩𝗶𝗿𝗴𝗲𝗻 𝗘𝘅𝘁𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝗲𝘀: José Fernández Serrano, responsable de planta envasadora de aceites en Oleoestepa S.C.A.
Sus primeros pasos en el sector oleícola llegaron muy joven, con apenas 20 años, cuando comenzó a trabajar en la cooperativa Sor Ángela de la Cruz. Allí vivió de primera mano una etapa de transición histórica, en la que convivían dos sistemas de extracción: el tradicional de prensas y el continuo a tres fases. Bajo la tutela del maestro Francisco Marchán, aprendió desde el funcionamiento de las centrífugas verticales en la sala de decantación hasta los engranajes del sistema de extracción continuo. Aquella formación fue decisiva, porque poco después se enteró de que Oleoestepa iba a poner en marcha una planta de envasado, y no dudó en sumarse al proyecto: “estuve en el lugar oportuno en el momento justo”, recuerda.
El paso del tiempo trajo consigo grandes retos. Adaptarse a los avances tecnológicos no fue fácil: de los procesos manuales se pasó a una planta cada vez más automatizada, lo que exigió formación, esfuerzo y muchas horas de dedicación, detalla. Poco a poco, José fue asumiendo más responsabilidades hasta convertirse en responsable de planta, siempre con el mismo objetivo: mantener el compromiso con la calidad y rodearse de un buen equipo de trabajo. «No ha sido un camino fácil, pero sí muy gratificante», cuenta.
Desde su mirada privilegiada, ha sido testigo de la gran transformación del sector oleícola. Destaca la modernización de las almazaras, la incorporación de nuevas técnicas de recolección y el control más preciso de la temperatura, que han permitido obtener aceites de mayor calidad. También la apertura a mercados internacionales: “antes la comercialización era más local, hoy exportamos a todo el mundo y el consumidor es más exigente, lo que nos impulsa a seguir mejorando”. Para José, estos cambios han ido de la mano de valores fundamentales como la trazabilidad, el origen y la sostenibilidad, que forman parte del ADN de Oleoestepa.
José nos cuenta con especial cariño las primeras Fiestas de Oleoestepa, hoy conocidas como Jornadas Técnicas. Recuerda cómo el personal de planta se implicaba en todo: desde el montaje de los espacios hasta la difusión, repartiendo carteles por toda la comarca, además de atender personalmente los distintos stands que se instalaban.
El aceite de oliva, asegura José, no es solo un producto, sino un símbolo de tradición, cultura e identidad. A lo largo de más de tres décadas le ha enseñado a ser perseverante, a valorar el esfuerzo colectivo y a entender la importancia de cuidar cada detalle del proceso. Esa misma dedicación le ha permitido ver cómo Oleoestepa pasaba de ser una empresa más pequeña a convertirse en una cooperativa de referencia, no solo en la comarca, sino también a nivel internacional, un crecimiento del que se siente profundamente orgulloso por haber formado parte.
Entre los recuerdos que más atesora están las seis ocasiones en que el AOVE de Oleoestepa ha sido reconocido por la OCU como el mejor virgen extra, un logro que resume la pasión y el esfuerzo de todo un equipo. Pero, por encima de los premios, lo que guarda con más cariño es a las personas: compañeros que, como él, empezaron siendo muy jóvenes y hoy son parte esencial de la estructura de la empresa.
Desde la D.O.P. Estepa, es un privilegio contar con un embajador como José , que ha dedicado 35 años de su vida a hacer grande nuestro aceite, uniendo experiencia, compromiso y pasión en cada paso de su trayectoria. Porque aquí no solo producimos aceites extraordinarios, también tenemos la suerte de contar con 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗲𝘅𝘁𝗿𝗮𝗼𝗿𝗱𝗶𝗻𝗮𝗿𝗶𝗮𝘀 como él 💚

