El pollo al ajillo es uno de esos platos estrella de nuestra gastronomía: sencillo, reconfortante y con un aroma que abre el apetito a cualquiera. Sin embargo, seguro que alguna vez te ha pasado que el pollo queda algo seco, o que el ajo se quema y amarga el resultado final.
¿Cómo se consigue el pollo al ajillo perfecto? No hace falta ser un chef de alta cocina, pero sí conocer un par de trucos y, sobre todo, elegir una materia prima excelente. Hoy te contamos cómo mejorar este plato, y la clave es el aceite de oliva virgen extra con Denominación de Origen Protegida Estepa.
Los tres pilares del pollo al ajillo perfecto
Antes de encender el fuego, debes tener en cuenta que el éxito de esta receta se basa en tres factores:
El punto del pollo: Buscamos que quede bien dorado y crujiente por fuera, pero increíblemente jugoso por dentro.
El equilibrio del ajo: Queremos que perfume el aceite y la carne sin llegar a quemarse, ya que el ajo quemado arruina el plato.
La calidad del aceite: El aceite de oliva virgen extra no es un simple medio para freír; crea esa salsa untuosa en la que todos queremos mojar pan.
Receta paso a paso
Para esta receta, te recomendamos utilizar un AOVE de la DOP Estepa(como la variedad Hojiblanca o Arbequina). Su recolección temprana y su alto contenido en antioxidantes naturales no solo aportan unos matices frutados espectaculares, sino que resisten a la perfección la temperatura del cocinado, manteniendo intactas todas sus propiedades saludables.
Ingredientes básicos
1 pollo entero troceado (preferiblemente con piel y hueso para mayor jugosidad).
1 o 2 cabezas de ajos.
150 ml de aceite de oliva virgen extra DOP Estepa.
100 ml de vino blanco de buena calidad (o un toque de vinagre de Jerez si te gusta más tradicional).
Una hoja de laurel.
Sal y pimienta negra molida.
Perejil fresco picado.
TIPS:
El toque del ajo
En una sartén amplia o cazuela de barro, vierte una cantidad generosa de nuestro AOVE. Incorpora los dientes de ajo, la mayoría de ellos chafados con su propia piel (esto evita que se quemen rápido) y unos pocos laminados. Enciéndelo a fuego medio-bajo. Queremos que el aceite se sature de todo el aroma del ajo lentamente. Cuando estén dorados, retíralos y resérvalos.
El sellado a fuego fuerte
Sube el fuego a intensidad media-alta e introduce el pollo previamente salpimentado junto a la hoja de laurel. El objetivo aquí es sellar la carne. Deja que se dore bien por todos lados sin moverlo constantemente; esa costra dorada es pura textura y sabor.
La magia de la salsa
Una vez que el pollo esté bien dorado y casi cocinado, vuelve a incorporar los ajos que habías reservado. Baja un poco el fuego y vierte el vino blanco. Sube la intensidad un par de minutos para que el alcohol se evapore y, después, deja que reduzca a fuego lento. El jugo del pollo, los azúcares tostados del fondo de la sartén y el AOVE DOP Estepa se emulsionarán creando una salsa ligada, brillante y espectacular.
El toque final
Apaga el fuego, espolvorea perejil fresco picado y deja reposar el plato tapado durante dos minutos. ¡Ya está listo para servir!
Cocinar con un aceite certificado por la Denominación de Origen Protegida Estepa garantiza que estás utilizando un producto de calidad suprema, sostenible y con un control riguroso desde el olivar hasta tu mesa.
En platos tradicionales como el pollo al ajillo, donde los ingredientes son tan desnudos, el aceite actúa como un potenciador del sabor.
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