Adobar un producto es sumergirlo en un líquido, generalmente acompañado con vinagre y especias, que pueden ser pimentón, orégano, comino, laurel, ajo, pimienta, etc. En nuestro caso usamos como base el aceite de oliva virgen extra porque al actuar deja el adobo más emulsionado, como si de una salsa se tratara, ya que sin este los ingredientes terminarían desligándose.
Los adobos tradicionalmente se han usado para conservar los alimentos, y en algunas ocasiones para disimular el sabor. Si realizamos bien la receta y no dejamos mucho tiempo el alimento sumergido en el adobo, podremos disfrutar del sabor propio del pescado o la carne con un aroma delicioso.
El tiempo que el producto debe estar en el adobo variará según el alimento, tamaño y uso. No es lo mismo un solomillo o un lomo de cerdo en adobo, que deben estar unas 6 horas o 24 horas respectivamente, que un pescado que comeremos frito en trozos, y que solo puede permanecer en adobo 1 hora.


