Cooperativa Olivarera San Nicolás de Marinaleda, asociada a la Denominación de Origen Estepa

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La Olivarera San Nicolás de Marinaleda (Sevilla) es una cooperativa de primer grado que produce aceite de oliva virgen extra amparado y cuenta con la credencial de la Denominación de Origen Estepa y la certificación de Producción Integrada en Olivar y Almazara.

Los aceites producidos por San Nicolás están bajo el amparo de la denominación de origen más exigente en la certificación de un aceite de oliva virgen extra.

La Denominación de Origen Protegida Estepa (DOP) tiene los criterios más estrictos del mundo a la hora de certificar un aceite de oliva virgen extra, y ampara los aceites producidos en 13 localidades enmarcadas en la Comarca de Estepa (Sevilla) y Puente Genil (Córdoba), un territorio con una tradición milenaria en el cultivo del olivar, con un suelo y una climatología que permiten la obtención de aceites con personalidad propia y reconocidos mundialmente.

Puede encontrar nuestros aceites de oliva vírgenes extra pinchando aquí.

Tanto la Producción Integrada como la Ecológica se basan en un conjunto de técnicas agrarias y productivas respetuosas con el medio ambiente para obtener productos de alta calidad, haciendo un uso racional de los recursos naturales, especialmente el agua, a la vez que se evita, entre otras cosas, la erosión de nuestros suelos para así garantizar a largo plazo una agricultura sostenible, y dejar mañana un planeta más habitable.

Tanto la Producción Integrada como la Ecológica se basan en un conjunto de técnicas agrarias y productivas respetuosas con el medio ambiente para obtener productos de alta calidad, haciendo un uso racional de los recursos naturales, especialmente el agua, a la vez que se evita, entre otras cosas, la erosión de nuestros suelos para así garantizar a largo plazo una agricultura sostenible, y dejar mañana un planeta más habitable.

Todo comienza en torno al olivo, donde nuestros agricultores cuentan con un técnico agrónomo por cada 2.500 hectáreas de olivar (25 técnicos en nuestro territorio) para el asesoramiento y control de las diferentes tareas que requiere el día a día del cultivo. Dichos controles técnicos detectan posibles enfermedades y plagas que afecten al olivo y su fruto. En caso de ser necesario, los técnicos recomiendan acciones puntuales de lucha contra plagas o enfermedades que siempre se realizan protegiendo la fauna y flora del medio, garantizando que los frutos que se obtengan queden exentos de cualquier tipo de residuo fitosanitario. Para ello, sólo se usan en el olivar materias activas autorizadas para este cultivo, y en las dosis y fechas indicadas dentro de un reglamento.